Después de la caída de la convertibilidad y de la crisis económica que se vivió y sufrió en el 2001, el país recuperó paulatinamente una situación económica y social de cierta estabilidad. El resultado de las elecciones ha sido favorable para el gobierno. Es necesario ahora aprovechar estas circunstancias para evolucionar desde la recuperación al desarrollo y, como este es un crecimiento que no se produce espontáneamente, debe elaborar y diseñar las políticas apropiadas para alcanzarlo.
Si el programa de gobierno tiene entre sus objetivos que ese crecimiento se haga con justicia social, entonces habrá de encontrar los mecanismos para incrementar los salarios de los sectores más carentes.
La "receta" más elemental para lograr esta finalidad es la de simplemente decretar un aumento directo de las remuneraciones. Sin embargo, esta solución no siempre es aconsejable ya que provoca otros efectos, negativos, entre ellos, la inflación, sin perjuicio de la resistencia de quienes deben abonarlas.
Por ello, para aumentar el poder adquisitivo, la ciencia económica acude a otros métodos, indirectos, que no aplican una variación salarial.
Uno de esos métodos consiste en cambiar, no el monto de los salarios, sino la política de precios. Así, por ejemplo, se puede implementar una política de bajos precios de los alimentos que, para disminuir sus costos, los importe de otros países y a menor precio. Con ese ahorro la gente tendría mayor disponibilidad de sus ingresos para otras aplicaciones.
Ahora bien: si se quiere saber qué factores son los que influyen en el adquisitivo de la población, un criterio útil consiste en considerar un conjunto de círculos concéntricos cuya importancia disminuye a medida que se aleja del centro. Es así que, el primer círculo estará constituido por el empleo, los precios, los salarios reales y las transferencias sociales, aspectos, que determinan el ingreso básico.
En el segundo círculo estaría el acceso al agua, gas, salud, vivienda y educación.
El tercer círculo, estaría compuesto por los sistemas fiscales, crediticio, monetario y de jubilaciones.
Y por último el cuarto círculo estaría conformado por el sistema de transporte, comunicaciones, el acceso a la información y la cultura.
Para mejorar la calidad de vida, puede y debe actuarse en cada uno de estos factores.
Por ejemplo, para aumentar el empleo, se considera que debe lograrse el crecimiento de la Economía, como también planes específicos, como pueden ser por ejemplo los de realizar obras públicas, tales las referentes al acceso al agua potable o cañerías de gas natural. La política de importante disminución de precios podría aplicarse, por ejemplo, a elementos como el gas envasado (garrafas sociales), que es de consumo por los más necesitados.
Por otra parte el sistema fiscal, también puede mejorar los ingresos de quienes menos ganan, por ejemplo disminuyendo el IVA en productos esenciales o con un aumento del mínimo no imponible en el impuesto a las ganancias.
En síntesis, este breve informe señala que es necesario operar sobre varios factores para estimular una política macroeconómica de la que puede resultar una mejora general en la calidad de vida de una sociedad, sin riesgos de inflación.
Fuente: Revista "Veintitres"
Gráficos: Google
Otravisión se propone dar una opinión diferente a los temas Políticos de actualidad

esta bien