Por Mara G. Fernández

Aunque no presentó prueba alguna, el semanario brasileño "Veja" sostuvo que el líder cubano, Fidel Castro, habría financiado la campaña presidencial de Lula da Silva, sin contar que para el 2002 le habría otorgado otros tres millones de dólares. Estos dichos y hechos, fueron desmentidos con rapidez por los dos mandatarios.

Igualmente, la cuestión no preocuparía demasiado al conductor del PT (Partido de los Trabajadores) si no fuera porque la Ley electoral brasileña prohibe terminantemente todo tipo de donación extranjera para tal fin. Es por eso que posiblemente Lula enfrente un juicio político. De todas formas, junto a sus asesores ya estarían interponiendo una demanda contra sus acusadores.

A estas dificultades se suma la circunstancia que hace unos cinco meses la izquierda brasileña sufre la peor imagen de su historia (resultado de, entre otras irregularidades, por ejemplo, la compra de votos de diputados).

Sin embargo, Lula se siente seguro, ya que posee un 40% de la tasa de popularidad, lo cuál lo mantendría lejos de los procedimientos del "impeachment" (así se llama en Brasil al juicio político, palabra americana, pero de pronunciación local).

Con respecto a la oposición, ésta es "muy difícil de manejar" : el Partido de derecha, Frente Liberal, ha pedido y puesto a sus integrantes a estudiar qué pasos conviene seguir para obtener la mayor oportunidad de las infidencias provenientes de las revelaciones cubanas. Por lo pronto, dicho Partido ingresó una presentación y recurso ante el Poder Judicial.

Y Lula, intacto hasta ahora, quizá deba responder. El tiempo dirá.